¿Cómo adaptar tu rutina de cuidado de la piel en invierno?
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En invierno, el frío, el viento y la calefacción ponen a prueba la piel. Unos pocos ajustes bastan para preservar su confort y luminosidad. He aquí cómo.
Nutrir más
En invierno, la piel necesita texturas más ricas. Cambie a una crema más nutritiva para compensar la sequedad ambiental y limitar la tirantez.
Reforzar la hidratación
Superponga los cuidados hidratantes (loción, sérum) y no dude en añadir una mascarilla de bio-colágeno para un aporte de hidratación intenso. Una barra rellenadora actúa sobre las zonas más secas.
Limpiar con suavidad
Evite el agua demasiado caliente y los limpiadores agresivos, que debilitan la barrera cutánea, ya de por sí castigada por el frío.
Proteger de las agresiones
El viento y el frío agreden la piel: un bálsamo protector en las zonas expuestas (labios, mejillas) ayuda a preservarla.
No olvidar el sol
Incluso en invierno, los rayos UV están presentes, especialmente en la montaña. La protección solar sigue siendo necesaria para preservar el aspecto de la piel.
